SEMANA SANTA 2013

LOS APARICIO, TEPETONGO ZACATECAS
• SEMANA SANTA 2013:
Testimonio Los Aparicio, Tepetongo Zacatecas

RODRIGO BENITEZ FLORES,
 Rector Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe

FIDEL MONDRAGÓN GONZÁLEZ, Seminarista Diócesis de Dallas Texas

JUAN CARLOS GARCÍA VÁZQUEZ, 
Diócesis de Raleigh NC
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Cada vez que hay la oportunidad de vivir un acontecimiento entre el pueblo de Dios en Zacatecas, en Tepetongo y concretamente en alguna de las comunidades pequeñas, acepto la invitación del Sr. Cura Memo y del P. Cheo.


Este año no fue la excepción y providencialmente participé con 4 alumnos del Seminario Hispano en Buenavista y en Los Aparicio. Estos seminaristas concluyeron la misión de Semana Santa 2013 muy contentos, porque todos han vivido ya en EU y han estado cerca de este tipo de buenas personas, sencillas y generosas, en algunas parroquias en California, en Texas o Norte de Carolina.

Ahora ellos han probado lo noble del pueblo zacatecano, de su necesidad de formación eclesial, de sus talentos artísticos, de su corazón abierto para llenarse de catequesis, de Dios, de la vida en los sacramentos y de la religiosidad popular experimentada en esas bellas tierras.

A mí me siguen fascinando las caminatas que hago para visitar a los enfermos; voy acompañado por algún integrante de los ranchos, que conoce bien el tejido de esas calles trazadas para ser transitadas por niños, por jóvenes y los adultos trabajadores. Con los enfermos y el contacto en sus propias casas me doy cuenta de la auténtica realidad de esas benditas tierras, pero asumo también el reto de tenderles la mano amiga, solidaria en su enfermedad, de llevarles el consuelo divino; veo su cansancio por los años y, algunas veces, el abandono de sus parientes. Ellos me edifican mucho y me hacen ser más humano.

 Hoy se fortalece una vez más mi corazón sacerdotal y mi deseo de proseguir apoyándolos, mientras Dios lo permita y los sacerdotes de Tepetongo me inviten. Me quedo con tantas imágenes grabadas en mi mente y expresadas por las personas de Buenavista y Los Aparicio en cada celebración, en cada momento de encuentro y cada diálogo establecido y por el silencio de muchos que con su sonrisa agradecen nuestra presencia y dicen más que mil palabras. Que Dios a todos los siga bendiciendo. 

P. RODRIGO BENITEZ FLORES
Rector, Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe
www.seminariohispano.org.mx





MISIÓN DE SEMANA SANTA EN LOS APARICIO, TEPETONGO, ZAC. DEL 24 AL 31 DE MARZO


 Mi nombre es Fidel Mondragón González, seminarista del Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe; curso ahora mi segundo año de teología; y la Diócesis a la que pertenezco es Dallas, Texas.

Mis papás y toda mi familia somos originarios del estado de México. Por circunstancias económicas al terminar mi preparatoria emigré a los Estados Unidos, concretamente a la ciudad de Dallas. Desde niño tuve la inquietud de entrar al seminario y gracias a Dios fue en E.U.A., donde Dios me dio una bendición más: la de entrar al seminario. 

Después de haber iniciado mis estudios introductorios y Filosofía, por decisión de los formadores regresé a mi lindo y querido México, específicamente al Seminario Hispano, donde sigo cursando mis estudios (2do. de Teología). 

Después de esta pequeña introducción quiero compartirles mi experiencia de misión en la Semana Santa:

Siempre le agradezco a Dios por todas maravillas que él me regala cada día, pero de una manera especial le estoy con todo mi corazón agradecido por la gran enseñanza que yo como seminarista he recibido de parte de los niños, de los jóvenes y adultos del pueblo de Los Aparicio. Gracias al Señor cura de Tepetongo que invitó al Padre Rodrigo y que él como Rector nos invitó a un grupo de 4 seminaristas.

La aventura empezó desde el sábado 23; salimos del seminario a las 8pm, viajamos toda la noche y llagamos a Tepetongo a las 7am, del domingo 24. Fuimos muy bien recibidos por el Señor Cura y una pareja (la señora se llama Cándida) que fueron muy atentos con nosotros. El Sr. Cura nos llevó a Buenavista; ahí se quedaron 2 de mis hermanos seminaristas y el Padre Rodrigo; otro compañero y yo fuimos enviados al pueblo de Los Aparicio.

El domingo de Ramos, vino la señora Norma y su hijo a llevarnos al pueblo; fuimos muy bien recibidos por su familia en su casa, donde nos dieron una muy rica comida. Al terminar la comida nos llevaron con la señora Bertha, quien de manera muy amable nos hospedó en su casa durante toda la semana.

Por la tarde (5pm) organizamos la procesión de Ramos y el Padre Rodrigo fue quien dirigió toda la ceremonia litúrgica. Durante la celebración pude ver la buena religiosidad del pueblo; al terminar la Misa hice la invitación para reunirnos. Mi compañero y yo con los niños por la mañana, con los adultos por la tarde (6pm), al terminar el día teníamos la celebración de la Palabra para todos, y finalmente nos reuníamos con los jóvenes. El Padre Rodrigo estuvo con nosotros martes (visitando enfermos y confesando, por la tarde celebró la misa con nosotros), jueves y sábado para las celebraciones principales (Lavatorio y Vigilia Pascual).

Con los niños tuve la oportunidad de hablarles de nuestra fe en Dios, ya que este era el hilo rojo que me había propuesto para toda la semana, debido a que estamos viviendo nuestro año de la fe convocado por nuestro Papa emérito Benedicto XVI. Les explique cuál era la función de cada una de las personas y en especial la del Hijo, que es de quien celebrábamos su Pasión Muerte y Resurrección en esta semana.

A los adultos también les hablé de la fe y cuál es el propósito de este año de la fe, el por qué fue convocado. Les hablaba de la responsabilidad que tenemos como adultos de dar testimonio de nuestra fe en Dios Trino. Qué es lo que podemos hacer para seguir más de cerca a Dios, y que nuestro entorno haga lo mismo. Que los jóvenes vean un testimonio de amor y esto les haga vivir a ellos una entrega ferviente hacia Cristo.

Con los jóvenes fueron muy amenas las charlas; antes de cada una teníamos un momento de dinámicas y juegos para presentarnos y compartir. Con ellos compartí también el tema de la fe y les hice énfasis de la gran importancia que tiene para nuestras vidas. El que un joven con tantas metas, con decisiones que tomar en ese momento de su vida y que para elegir las correctas necesita tener a Dios en su vida; necesita vivir con fe, con amor y con esperanza. Que sea Dios el centro y quien dé sentido a su vida.

La dinámica que seguimos para tomar los alimentos (desayuno, comida y cena) fue la de visitar a una familia para cada uno. Gracias de todo corazón a cada una de las familias que nos acogieron y compartieron con nosotros sus alimentos. Que Dios y la Virgen María de Guadalupe los sigan bendiciendo y que cuide de cada uno de ustedes.

Concluyo con un profundo agradecimiento a Dios por darme licencia de conocerlos y compartir con ustedes; al Padre Rodrigo por invitarnos a mis hermanos seminaristas y a mí; pero en especial les doy las gracias a cada uno de ustedes: NIÑOS, JÓVENES Y ADULTOS, por haberme regalado a través de esta semana de misión (Semana Santa) una confirmación más de mi entrega a Dios. "COMPROMETERME CON SU IGLESIA". AMÉN. 




JUAN CARLOS GARCÍA VÁZQUEZ
1° de Filosofía, Diócesis de Raleigh, NC
Misión Semana Santa, Los Aparicio, Zacatecas


Mi experiencia de misión dentro de un pueblo completamente católico ha sido extraordinaria. Ha sido la segunda misión que he emprendido en mi vida y como seminarista. También ha sido mi primera vez en el Estado de Zacatecas; así que fue un viaje en donde conocí un poco más mi país. Establecer contacto con nuevas personas siempre es algo maravilloso, pero en Los Aparicio ha sido algo más conmovedor. 

Las personas que nos conocieron a Fidel y a mí, fue en la capilla y las visitas a las casas. Empezábamos el día con el rosario a las siete de la mañana y desayunábamos en distintas casas, interactuando con la gente tan acogedora. Logramos conocer a los niños del rancho; aunque no eran muchos, llenaban la iglesia de alegría con su presencia. Las pláticas con adultos y jóvenes nos ayudaban para poder conocer y aprender el estilo de vida de cada uno de los individuos. 

De lunes a miércoles seguimos el esquema ya mencionado, interrumpido por el Triduo Pascual. Tuvimos un gran número de asistencia dentro de las ceremonias en el Triduo y muy llenas de Fe, esperanza, alegría y participación. La Cena del Señor fue muy esperada por la gente, y fue aun más por haber sido celebrada por un Sacerdote, nuestro Rector. El Viernes Santo fue un tiempo de reflexión por parte de todo el pueblo, demostrado por la procesión de silencio. Finalmente, el Sábado Santo fue la Misa por excelencia y la comunidad fue consciente de esto. 

Nuestra despedida el domingo fue algo muy particular, en el sentido que nos sentimos muy bien recibidos, queríamos quedarnos más tiempo con todos. Ese día hicimos un recorrido del pueblo una vez más antes de partir a la Ciudad de México. Finalmente, partimos del Municipio de Tepetongo a Ciudad de México el domingo por la noche.

Yo estoy muy agradecido con toda la gente que nos recibió como miembros de la comunidad, con el Padre responsable de la iglesia de Los Aparicio, P. Memo, con los que nos recibieron en sus casas y que nos dieron un bocado como al profeta Elías y por supuesto a toda la comunidad de Los Aparicio que nos han puesto en sus corazones y sus oraciones. No olvidaremos a ninguno de ustedes y estén seguros que los tendremos presentes en nuestras oraciones. 

Sinceramente,
Juan Carlos García Vázquez, SHSMG