"5 HISTORIAS, 5 GENERACIONES"

 

   Para este día de las madres queríamos hacer algo especial, conmemorar de alguna manera a nuestras mamás, pensamos hacerlo de muchas formas pero la que mas nos gusto y la que creemos que les va a gustar a ustedes fue convivir con una familia muy especial, una familia donde hay cinco generaciones de mamas, ellas nos hablaron acerca de su vida lo cual les agradecemos mucho.

   Hay muchas familias importantes  y bonitas en Tepetongo, pero quisimos que fueran ellas porque es una familia que tiene varias generaciones donde todos conviven y se tratan con cariño, algo que nos dimos cuenta desde que llegamos.

   La cita fue a las 3 de la tarde en casa de Lorena Guzmán, una de las nietas, y ahí nos recibieron muy amables y desde el primer momento nos empezaron a contar historias sobre su abuelita y su tatarabuela, a quien todos conocieron muy bien y que falleció hace no mucho, ella se llamaba Isidra Ortega que murió a los 100 años de edad, y ahí poco a poco fueron llegando cada una, primero entro Hilda Guzmán con su hija Gladis Acero y detrás de ellas llego la señora Herlinda Briones y su mamá doña Maria Almaráz ....

Empezamos tomando las fotos y desde ahí en adelante nos dimos cuenta de la forma tan cariñosa con la que tratan a “mi Güita”(como ellas le dicen) Hilda se acerco y le puso unos aretes y la ayudo a arreglarse siempre con respeto y cariño y poco a poco nos fuimos adentrando a su mundo y empezó la convivencia.

   Nos contaron sobre la señora Isidra, todas tienen recuerdos bonitos sobre ella, dicen que era una señora muy de su casa, cuenta doña Maria que ella no la recuerda en fiestas, que pasaba el día en su casa ocupándose de los quehaceres y de los niños, nos cuenta que en ese tiempo eran mucho mas difíciles, porque había que ir a lavar al río, tenían que hacer las tortillas,  traer la leña, todas esas cosas que ahora en nuestros tiempos ni nos imaginamos, dice que su mama fue tan activa que ya en sus últimos días dedicaba su tiempo a escarbar, según cuentan estaba buscando dinero en su cuarto y todos los días la encontraban adentro de la excavación y que solo se le veía su cabello blanco de tierra, todo los días tapaban el agujero y ella lo volvía a hacer, por que decía que un señor daba vueltas por ese lugar y que ella estaba segura que ahí había dinero.

   Dice doña Maria  que a ella en su casa solo le tocaba limpiar los frijoles y ese fue su trabajo hasta que se caso a la edad de17 años, y cuando se caso, desde el primer momento tuvo una nana para sus niños que la acompaño mientras vivieron en diferentes lugares, vivieron en Chihuahua, en Jerez, en San Antonio Tepetongo. y finalmente aquí en la cabecera  municipal, donde llegaron para quedarse, ella tuvo 8 hijos de los cuales solo dos fueron mujeres, la mayor se caso de 15 años y asi solo quedo Herlinda al cuidado de sus hermanos, porque para ese tiempo la que fuera nana ya se había casado y doña Maria sufría de una enfermedad que no le permitía hacerse cargo de sus hijos, dice la señora Herlinda: “Mi mama estuvo enferma de los nervios y pues no conocíamos a nadie aquí, entonces yo era la que me entendía con ella,  ya tenia yo doce o trece años y yo era la de todo, lloraba no creas, pues 5 hermanos y luego a sacar agua para bañarlos, para lavar, para hacer el quehacer, y luego que a veces se nos ponía mala y sin conocer a nadie, nos íbamos a jerez al doctor,- ¿ya estaba Casas Díaz? Si, pero mi papa cuando escribía me decía que la llevara a jerez, allá tenemos una tía hermana de mi mama y yo me iba a jerez y me ponía en la mañana temprano a hacerles tortillas y hacerles comida a los muchachos y los dejaba acostados, los dejaba solos para irme yo a llevarla con el doctor y a veces la tenia en los brazos y yo con aquel sueño cabeceando daba unos cabezazos altos en su espalda, ya después se alivio, y fui creciendo y ya ella no hacia nada, yo era la que hacia todo, yo lavaba, planchaba, cosía, todo hacia yo, después me case y vamos de nuevo”.

   Doña Herlinda tuvo 11 hijos de los cuales viven 10 y todos tienen recuerdos gratos de su niñez, ahí pudimos convivir con tres de ellos y nos contaron hermosas historias sobre su vida en familia, lo primero que nos dijeron fue que su mamá fue muy paciente con ellos y que les permitía hacer y deshacer, dice la señora que ella los prefería dentro de su casa aunque acabaran con ella, que no saber donde andaban, y fue así como nos contaron sus travesuras.

   Por lo que nos dimos cuenta su casa fue centro de reunión, nos cuenta la señora Herlinda: “ahí hacían de todo, a veces iban y me pelaban todas las hierbas, pasaban vestidas de novia robándome los tocados, las toallas para ponerse el velo la corona, pasaban ahí las de Meilo, las de mi comadre Martita, las de Otilia, las de don Antonio, las de Maria vera y las de Teresa Chávez, cada quien con su acompañamiento, como Lucas tenia montón de fierros por ahí hay fotos que se subían al montón de fierros  paradas unas arriba y otras abajo y a veces las acababa de bañar y yo colgada de la soga sacando agua”. Dice que cuando ya todos se acostaban ella y su marido, Lucas Guzmán, iban y los contaban, pero a veces faltaba uno, ¡y señores y señoras ha buscarlo!, una vez faltaba Noemí y salieron a buscarla por todos lados y no daban con ella, cuando ya era muy tarde y ya no sabia ni adonde ir, se les ocurrió ir al patio, y ahí arriba de un árbol había una luz  y ahí estaba ella dormida con una velita en un vaso, estaba ahí porque todos le dijeron que los esperara, y todos se olvidaron de ella y ella pacientemente los espero hasta que la venció el sueño. En otra ocasión cuando ya estaban acostados tocaron a la puerta ya muy tarde y les preguntaron ¿les falta uno de sus hijos?,  y ellos seguros de haberlos contado dijeron que no, pues cuéntelos otra vez, les dijeron, y si efectivamente habían olvidado una de las niñas en Juanchorey, y nunca se dieron cuenta, dice la señora que eso pasaba porque cuando terminaba el día  lo único que quería era ya acostarlos y dormir, esto muy comprensible porque según las anécdotas todo el día la pasaban traficando con todas las cosas de su casa y haciéndole la vida de cuadritos, pero ellas lo cuentan de tal manera que nos podemos dar cuenta que todas eran felices y que añoran cada minuto que pasaron junto a su mamá, la cual mas orgullosa que ninguna, nos hizo sentir que ella fue la mas feliz.

Después tocaba el turno de Hilda y Lorena, y lo que les podemos contar sobre ellas es que tanto Lorena y Madelein(su hija), como Hilda y Gladis, mas que madre e hija parecen hermanas, Lorena y su hija todo el día están juntas, solo se separan cuando Madelein tiene que ir a la escuela, dice Lorena que ella no puede andar a gusto sin Madelein y de eso nos damos cuenta todos; y Gladis e Hilda igual o mas, porque ellas a diferencia de Lorena, no se separan y comparten todo, las podemos ver desde dando la vuelta en la noche(como se acostumbra aquí), como en un baile, y siempre contentas, de verdad es admirable su relación.

   Y finalmente nos contaron sobre Joseph Asaf Acero Cardona nieto de Hilda, hijo de Humberto Acero y Deyanira Cardona, quien es el mas pequeño de la familia, y la alegría de la familia Acero Guzmán, quien según nos cuentan es de lo mas agradable, ellos no estuvieron presentes, pero nos contaron cientos de historias sobre el bebe, dice Hilda, a quién se le iluminan los ojos hablando de el, que cuando lo llevan a visitar a doña Maria, que viene siendo su tatarabuela, le besa la mano y le da la bendición, que la reconoce muy bien y la quiere, yo creo que lo mas impresionante de esto es lo joven de la abuelita y lo emocionada que nos cuenta las gracias de su nieto.

   Cabe mencionar que Joseph no es la ultima generación de la familia, nos contaron sobre Soledad Briones la hija mayor de doña Maria, quien tiene tataranietos que vienen siendo Chosnes de doña Maria, estos ya no son nada, porque después de la quinta generación ya se pierde el parentesco, nos hubiera encantado saber mas de ellos pero lamentablemente no viven aquí, y esta fuera de nuestro alcancé poderles contar sobre ellos.

   Después de una hermosa tarde llena de anécdotas donde reímos a morir, nos retiramos con un buen sabor de boca, pues nos atendieron maravillosamente y estuvieron siempre dispuestas a contarnos de todo y a posar para nuestra cámara con una sonrisa, de verdad no nos queda mas que agradecerles, a Lorena Guzmán y a su esposo el Doctor Sinforiano Armenta, por recibirnos en su casa, por su amabilidad y por ese jugo de manzana delicioso que nos sirvieron, de verdad gracias a ellos y claro a todas, por atender a nuestra invitación a participar en nuestra pagina y enseñarle a nuestros lectores, la unión familiar que distingue a Tepetongo del mundo.

   Y con esto terminamos nuestro especial del día de la madre, espero que fuera de su agrado y esperamos que  próximamente podamos traerles a ustedes mas reportajes como este, para convivir con cada una de las familias de Tepetongo y así unirnos mas conociéndonos poco a poco.